viernes, 31 de diciembre de 2010

La violencia destrozó las oficinas de la Fejuve y COR y el peaje de la autopista

l Alto revivió por horas las duras jornadas de febrero y octubre de 2003. La violencia se desbordó mientras la marcha cívica alteña se dirigía a la ciudad de La Paz y pasó factura a las oficinas de la Federación de Juntas Vecinales (Fejuve), la Central Obrera Regional (COR) y el peaje de la autopista y causó destrozos a las dependencias de la Alcaldía y el monumento al guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara.

Todo comenzó hacia las 10.30, cuando un grupo se desplegó a las sedes de las entidades vecinal y obrera cercanas a la Ceja y quemó neumáticos. Alteños enardecidos apedrearon las ventanas de estos sitios y maltrataron las puertas de estos inmuebles. En las puertas, las fogatas consumieron afiches con la imagen del presidente Evo Morales, al son de estribillos que exigían su renuncia y de sus principales colaboradores.

En medio de las protestas apareció un hombre que cubría su rostro con un pasamontañas y portaba un fusil Mauser, quien alegó que llegó desde la comunidad de Achacachi e incitó a los movilizados a cometer excesos. Posteriormente, la ola conflictiva se desplegó a las oficinas del Concejo Municipal, situadas en la Alcaldía Quemada, que también fueron castigadas por las piedras y las llantas quemadas.

El Comando Regional de la Policía desplegó contingentes armados con lanzagases a los inmuebles amenazados. En la Alcaldía Quemada, los medios televisivos informaron de un leve enfrentamiento con los movilizados, quedando dos uniformados heridos. La bronca no acabaría allí, sino que se ensañó después con el peaje y las dependencias de Vías Bolivia en la autopista que une a La Paz y El Alto.

Esos ambientes fueron saqueados y quemados. La turba dejó sólo escombros a su paso y también encendió fogatas con neumáticos viejos. Los policías que vigilaban el lugar fueron rebasados y sólo atinaron a escapar bajo la lluvia de piedras que caía sobre ellos. La furia también llegó a la vagoneta de un ciudadano que circulaba por el sitio, que fue detenida y luego quemada sin que el dueño pudiera evitarlo.

El caos imperó en el lugar hasta cerca de las dos de la tarde, cuando un contingente de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), que lanzó gas lacrimógeno para despejar la zona. Los vecinos enardecidos sólo atinaron a escapar despavoridos por donde podían. Pero no había nada que cuidar, sólo escombros, fue así como los uniformados se retiraron tras un leve enfrentamiento con los movilizados.

Pero los fantasmas de febrero y octubre de 2003 aún rondaron la urbe alteña por la tarde y la noche. Los movilizados también intentaron derribar la efigie del Che en la Ceja, un símbolo del socialismo propugnado por Evo Morales, lo que habrían logrado si no lo impedía la Policía. Lo que no pudieron evitar los efectivos fue que en la noche las oficinas de la Fejuve y la COR resultaran saqueadas y quemadas. Así se completó una jornada de protesta por el gasolinazo del Gobierno del MAS.

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